China parece haber perdido la paciencia ante las provocaciones de Donald Trump. Finalmente, ante las provocaciones de la Casa Blanca y la insistencia de la aplicación de aranceles como mecanismo de negociación, el gigante asiático respondió por primera vez con un estilo que sugiere un inminente conflicto. 

Trump no solo acusa a China de invadir de productos que compiten de manera desleal con los productos norteamericanos sino también de brindarle a los carteles de droga mexicano los elementos básicos para la producción del fentanilo que luego es vendido y distribuido en Estados Unidos. 

En ese sentido, el portavoz de la Cancillería china publicó en su cuenta de X una respuesta en donde sostiene que  “la raíz del problema del fentanilo se encuentra en los propios Estados Unidos. El pueblo chino nunca ha creído en el mal, nunca ha temido a los fantasmas y nunca ha aceptado la intimidación ni la tiranía. La presión, la coerción y las amenazas no son la forma correcta de tratar con China”. 

El pueblo chino nunca ha creído en el mal, nunca ha temido a los fantasmas y nunca ha aceptado la intimidación ni la tiranía. La presión, la coerción y las amenazas no son la forma correcta de tratar con China

“Ejercer una presión extrema sobre China es un objetivo equivocado y un cálculo equivocado. Si Estados Unidos realmente quiere resolver la cuestión del fentanilo, debería consultar con China sobre la base de la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo para resolver sus respectivas preocupaciones”, agregó. 

Finalmente, sentenció que “si Estados Unidos tiene otras intenciones e insiste en lanzar una guerra arancelaria, una guerra comercial o cualquier otra guerra, China luchará hasta el final”. Este último párrafo fue compartido especialmente por la cuenta oficial de la embajada china en Washington, en una clara advertencia.

La presencia del vice chino en la asunción abre un canal de negociación con Trump

Hasta el momento, nunca había tenido una respuesta con ese tono sino que se limitaba a responder de forma diplomática y haciendo uso de la supuesta idea de ascenso pacifica. Este segundo mandato de Trump tiene sus ambigüedades, dado que por un lado plantea con firmeza la idea de los aranceles y busca condicionar a los países latinoamericanos que tienen relaciones con China como es el caso de Panamá y el intento de EEUU de recuperar el canal. 

Pero por otro lado, el presidente de EEUU invitó al vice Han Zheng a la toma de mando (en realidad invitó a Xi Jinping) en un gesto de acercamiento que alimenta a la idea de una mesa de tres con Rusia que se reparta las diferentes zonas de influencia. 

Como sea, la tensión está latente y a diferencia del primer mandato, China se muestra más preparado a para una guerra a varias bandas con Estados Unidos. 

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