Lula abrió el proceso para implementar la reciprocidad al 50 por ciento de aranceles impuestos por Donald Trump a principios de agosto. 

Según publican medios brasileños, el presidente de Brasil autorizó al Ministerio de Relaciones Exteriores a contactar a la Camex (Cámara de Comercio Exterior) para iniciar consultas sobre la aplicación de la Ley de Reciprocidad Económica contra Estados Unidos. 

De esa forma, la Cancillería brasileña notificó a la Camex que elabore en un plazo de 30 días un informe técnico que analice si las medidas estadounidenses cumplen con la ley. Si Camex concluye que son aplicables, se establecerá un grupo específico para sugerir contramedidas económicas, que podrían incluir represalias en el comercio de bienes, servicios y propiedad intelectual.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ya ha iniciado un análisis preliminar y notificará oficialmente a Estados Unidos este viernes. La notificación abre la puerta a que Washington formule comentarios, lo que permitirá el diálogo y las negociaciones diplomáticas.

Sube la aprobación de Lula y casi la mitad del los brasileños lo respalda ante Trump 

En ese marco, Lula dijo este viernes que sigue abierto a negociar con Estados Unidos pero aclaró que “a diferencia es que Brasil no necesita mantener la cabeza baja”. El líder brasileño planteó que “si Estados Unidos ya no quiere importar productos de Brasil, el país no se lamentará y buscará nuevos mercados”. “Si no ha bajado la leche, buscaré otra vaca que ordeñar. Buscaré otro país con el que negociar”, aseguró. 

Si no ha bajado la leche, buscaré otra vaca que ordeñar. Buscaré otro país con el que negociar

Según Lula, la iniciativa de negociar con Estados Unidos no provendrá de él sino que  Trump necesita mostrar alguna señal de disposición a negociar para que se inicien las conversaciones entre ambos países. 

“Dicen que deberíamos llamar a Trump. Bueno, si el secretario del Tesoro no habló con Haddad, si Alckmin no pudo hablar con el funcionario comercial, ¿por qué creen que una llamada a Trump resolverá el problema?”, señaló. 

Dicen que deberíamos llamar a Trump. Bueno, si el secretario del Tesoro no habló con Haddad, si Alckmin no pudo hablar con el funcionario comercial, ¿por qué creen que una llamada a Trump resolverá el problema?

Lula sostuvo que que una posible reunión entre ambos presidentes en septiembre dependerá de la iniciativa de Trump si el líder republicano un encuentro en el marco de la Asamblea General de la ONU. 

Lula viene potenciando la relación con los BRICS y especialmente con China con quien el comercio viene creciendo de manera sostenida, no solo en términos comerciales sino en infraestructura, como la nueva ruta marítima que conecta a China con el puerto de Amapá.

La crisis de los aranceles potencia la figura de Alckmin en Brasil 

Para el presidente brasileño y su entorno, lo de Trump es un chantaje para incidir en la condena contra Jair Bolsonaro que se conocerá este mes y eso sígnica una violación de la soberanía nacional y la independencia de los poderes en Brasil. 

De todas formas, como adelantó en exclusivo, si Brasil finalmente aplica aranceles recíprocos contra Estados Unidos tiene que pedir autorización al Mercosur y esto es algo que al bloque lo pone en una extrema tensión.

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