La Policía de la Ciudad desarticuló una banda de motochorros y detuvo a 23 mayores y dos menores en 65 allanamientos en el conurbano bonaerense, en los que se incautó gran cantidad de motos, autopartes, cascos, vehículos y armas.

Del megaoperativo participaron 800 efectivos, entre personal de Investigaciones, grupos de irrupción y contención y personal de motorizada, además del apoyo del helicóptero de la fuerza. En total se secuestraron 20 motos, cuatro autos, dos armas de fuego, municiones de distintos calibres, 63 celulares que serán peritados, cascos y “yugas”.

Según comunicó el gobierno, a esta organización se la vincula con unos 120 robos de motos a mano armada en la Ciudad y en la provincia. En varios de los robos cometidos hubo disparos de armas de fuego en los que las víctimas resultaron heridas.

La investigación comenzó en febrero de 2025 cuando se detuvo en Puente Alsina a dos ladrones que habían robado a mano armada una moto. En junio del año pasado se realizaron 32 allanamientos con 33 detenidos. Con el secuestro de varios teléfonos celulares, se continuaron las tareas investigativas arrojando los allanamientos que se realizaron esta madrugada en Lanús, Lomas de Zamora, San Martín, Esteban Echeverría y Luján.

“Tenemos 120 hechos probados en una investigación que tiene más de un año y hoy llegamos a este buen resultado con las 25 detenciones y con el secuestro de autopartes y motocicletas que han sido robadas recientemente en la Ciudad”, dijo el ministro de Seguridad, Horacio Giménez”. Según se explicó, la Justicia le dio a la Policía de la Ciudad una extensión de jurisdicción que le posibilitó trabajar directamente en los distritos del conurbano.

La organización criminal se dedicadaba al robo de motocicletas, para luego ser revendidas al mercado negro o para utilizarlas para desguace y comercializar sus autopartes.

Al peritar los teléfonos secuestrados se constataron innumerables conversaciones en chats de redes sociales con otras personas con quienes se planeaban los robos casi en su totalidad en Capital Federal.

Así se logró establecer que la banda estaba formada por otros 32 delincuentes, entre hombres y mujeres, todos entre 18 y 23 años de edad. Esta organización estaba compuesta también por frecuentes compradores, para luego ser revendidas en el mercado paralelo. Las motos sustraídas, resultaban ser por encargo, por marca y modelo.

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