La decisión del Supremo, más aún que el fallo contra los aranceles, expuso un distanciamiento en el vértice del poder contra el jefe de la Casa Blanca. Una condición que, dada la posición inflexible y por momento brutal que mostró el presidente en su discurso a la Nación, solo tiene como destino amplificarse.

La decisión del Supremo, más aún que el fallo contra los aranceles, expuso un distanciamiento en el vértice del poder contra el jefe de la Casa Blanca. Una condición que, dada la posición inflexible y por momento brutal que mostró el presidente en su discurso a la Nación, solo tiene como destino amplificarse.

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