La guerra fría en Bioceres se convirtió en un thriller corporativo con derivaciones en Wall Street, Uruguay y Rosario que involucra a los fundadores de la empresa, el yerno de un magnate ruso y bufets poderosos.

En el mercado sospechan que detrás de la ofensiva del uruguayo Juan Sartori contra Federico Trucco y Manuel Sobrado se esconde un objetivo mayor: avanzar sobre el conglomerado de Hugo Sigman y disputar el control estratégico de BIOX, la joya del grupo que cotiza en Wall Streer.

La secuencia comenzó a fines del año pasado, cuando la asamblea de Bioceres no aprobó el balance de gestión de Trucco y habilitó acciones de responsabilidad en su contra. La jugada dejó al fundador en una posición delicada y abrió una interna feroz dentro del holding. Pero una cautelar le concedió de manera provisoria a Trucco algo de tranquilidad declarando improcedente la decisión asamblearia y frenando el avance en su contra.

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Algunos sectores del mercado que miran con desconfianza los pasos de Sartori interpretaron que aquella asamblea fue una maniobra de presión para que Trucco le ceda el total de las acciones. En la vereda de enfrente hablan de una pelea por la conducción y se cruzan acusaciones de extorsión.

El trasfondo es el control de BIOX, un holding que llegó a valer cerca de 900 millones de dólares y que hoy, tras la caída en el mercado, ronda menos de los 500 millones. En esa disputa aparece la figura del empresario uruguayo Juan Sartori, que tomó posiciones dentro de la estructura societaria y colocó al frente de Bioceres SA a Alejandro Antalich.

El actual CEO también es uruguayo y estuvo vinculado al desarrollo de empresas agrotecnológicas asociadas al negocio del cannabis durante los años del Frente Amplio, cuando Uruguay se convirtió en pionero regional tras la legalización, como publicó LPO en su momento.

Las sospechas se alimentan por la ofensiva coordinada que le adjudican a Sartori. Manuel Alberto Sobrado fue CEO de Bioceres a la par que se desempeñaba como director ejecutivo de Insud, el conglomerado farmacéutico de Sigman. Sobrado renunció a Bioceres a fines del año pasado pero no pudo evitar ser fuertemente cuestionado en la asamblea. En el sector creen que el golpe a Sobrado fue un mensaje más amplio: “No fueron contra cualquier director, le pegaron al representante de Sigman”, repiten.

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En paralelo, Moolec Science, controladora de Bioceres y cotizante en Nasdaq bajo el ticker MLEC, informó cambios en su Junta Directiva. Daniel Core fue designado nuevo miembro y se integró a los comités de Auditoría y Compensación. En la misma comunicación se anunció la renuncia de Aimar Dimo y de Gloria Montaron Estrada.

El nombre de Montaron aparece en el centro de la trama. Fue directora de Legales de Bioceres pero habría pasado a alinearse con Sartori. Los accionistas sospechan que ella le habría asegurado al uruguayo correrlo a Trucco, destrabar el control de BIOX y facilitar el acceso a fondos.

 El nombre de Montaron aparece en el centro de la trama. Fue directora de Legales de Bioceres pero habría pasado a alinearse con Sartori. Los accionistas sospechan que ella le habría asegurado al uruguayo correrlo a Trucco, destrabar el control de BIOX y facilitar el acceso a fondos 

Montaron trabajó además en el estudio Marval O’Farrell Mairal, firma que asesora legalmente a Sartori y que también es patrocinante de Bioceres, lo que abre interrogantes sobre posibles intereses cruzados.

Además, en el mercado llamó la atención otro movimiento: la liquidación de acciones a valores cercanos a 0,60 dólares tras el derrumbe por la declaración de default cuando meses antes, Sartori las había adquirido a 1,60.

“Estamos consternados ante la deriva que tomó la compañía con los nuevos accionistas”, dicen fuentes cercanas a la conducción anterior. “No podemos creer que prioricen esta pelea antes de pagar la deuda y pensar en el futuro de los accionistas”, agregaron en diálogo con LPO.

La disputa por Bioceres ya no es solo una cuestión de balances. Es una batalla por el control de un activo estratégico que cotiza en Wall Street y que conecta a empresarios argentinos y uruguayos con el negocio global de la biotecnología agrícola.

En ese contexto, en el mercado observan como Sartori va absorbiendo los principales activos agroindustriales del país y se preguntan si la pelea con Trucco es un escalón más de una embestida mayor para ir por el entramado empresario que lidera Sigman.

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