Horacio Rosatti irrumpió este jueves en el plenario de las comisiones de Reglamento y Selección del Consejo de la Magistratura para evitar que la fuerte discusión por el nuevo reglamento para seleccionar los jueces terminara fragmentando el cuerpo, con el riesgo de abrir un conflicto con sus pares de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, que redactaron la Acordada 4/26 que rediseña el mecanismo. 

La jugada de Rosatti acaso evitó un posible desastre que dejaría expuesta a la Corte porque los consejeros alineados con el establishment la quieren aprobar a libro cerrado, incluso sobre tablas en el plenario del 15 de abril, aún a riesgo de cosechar apenas tres votos y provocar su rechazo.

Por eso, Rosatti cruzó después de las 12 la Plaza Lavalle desde el Palacio Talcahuano y llegó de sorpresa al salón de la calle Libertad, donde los consejeros debatían qué hacer con la iniciativa de Lorenzetti y Rosenkrantz. Ante su repentino ingreso, la abogada Fernanda Vázquez le cedió su sillón mientras el juez Alberto Lugones estrechaba la mano del cortesano.

La escena se produjo justo después que el propio Lugones, titular de la comisión de Selección, le metiera un freno de mano a la voluntad de los otros dos ministros de la Corte. “Yo no acostumbro a firmar nada a libro cerrado. Vamos a trabajar todo lo rápido que podamos y tratar de demostrar que no estamos en una nube de Úbeda”, había dicho.

Lorenzetti niega que la reforma de la elección de jueces sea un proyecto del establishment

Rosatti eligió cuidadosamente sus palabras para agradecer a los consejeros “el hecho de que hayan generado esta reunión conjunta sobre un tema relevante, un tema sobre el que el Consejo ya venía trabajando y que hay muy valiosos aportes y proyectos planteados por consejeros y consejeras, algunos con mandato vigente y otros que no están más”. 

Como saben, la Corte ha hecho una propuesta, que creo que tiene elementos valiosos que sin duda serán enriquecidos por la opinión de todos ustedes.

Y agregó: “como saben, la Corte ha hecho una propuesta, que creo que tiene elementos valiosos que sin duda serán enriquecidos por la opinión de todos ustedes”.

Además, deslizó que para avanzar en la reforma se va a requerir la mirada de organizaciones no gubernamentales “que han pedido intervención”, otra manera de advertir que el debate llevará un tiempo que no se condice con la urgencia que planteó el establishment, a través de un inusual comunicado del G6.

La consejera Fernanda Vazquez.

Entre los miembros presentes, estaban los consejeros Santiago Viola, en representación del Ejecutivo, los jueces Diego Barroetaveña, Alejandra Provítola y Agustina Díaz Cordero, los abogados César Grau y Alberto Maques, los diputados Álvaro González y Vanesa Siley y el académico Guillermo Tamarit.

Cuando se retiró Rosatti, Vázquez habilitó el micrófono a la abogada Jimena de la Torre, que llegó al consejo por impulso de Mauricio Macri y sufre ahora el asedio del sector que responde a Daniel “Tano” Angelici. De la Torre, que se conectó por zoom desde el aeropuerto donde esperaba para abordar un vuelo, quiso apurar el debate: “Estoy para votarlo en un todo como lo sugirió la propia Corte cuando presentó la acordada. Estoy para aprobarlo sin ningún cambio. Estoy para votarlo hoy mismo. Perdonen que tengo que adelantar mi voto pero tengo que partir”, anunció para disgusto de varios de sus colegas.

Estoy para votarlo en un todo como lo sugirió la propia Corte cuando presentó la acordada. Estoy para aprobarlo sin ningún cambio. Estoy para votarlo hoy mismo.

La consejera Vázquez, que ingresó por la minoría en el estamento de los abogados pero responde a Diego Molea, le contestó que había quedado debida constancia de su intervención, como la de los que hablaron antes que ella. Sin embargo, De la Torre insistió: “lo que pasa es que, cuando lleguemos al momento de la votación, voy a estar ausente”.

Lugones le salió al cruce sin piedad. “No es ideal votar nada hoy”, acotó pero la abogada no se amilanó y contestó: “Qué pena, qué lástima”.

Sin mayores contemplaciones, el juez de San Martín retrucó que “recién se empieza a trabajar” y De la Torre se desconectó con frialdad: “Los tengo que dejar porque tengo que embarcar”. Filoso, Barroetaveña alcanzó a desearle “buen viaje”.

El juez Barroetaveña.

Más tarde, hasta Viola se pondría del lado de los representantes de jueces, abogados, legisladores y académicos en el Consejo, al preguntarse por qué había “una ansiedad tan grande” y dijo que “no hay nadie mejor que los propios consejeros para ver el propio funcionamiento del Consejo”. El saldo de la comisión fue, en consecuencia, el de un atrincheramiento de los consejeros contra el proyecto de la Corte, aún cuando compartan buena parte de los cambios que promueven.

Si no se trata este proyecto, amagan con cambiar al Presidente de la Corte y, para las empresas que impulsan el cambio de reglamento, el jefe no sería Lorenzetti.

Tal como informó LPO, el conflicto por el reglamento de selección de jueces es el reflejo de una pelea de las cámaras empresarias por colonizar completamente el Poder Judicial. Pero al mismo tiempo, se nutre de la interna entre la Corte, por sus vacantes, y la puja por los pliegos de jueces y fiscales que terminó comprándose el gobierno con la designación de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia.

Una fuente del Consejo le dijo a LPO que “entre la proximidad de la elección del Colegio de Abogados y el trámite de los pliegos de los jueces en el Senado hay una guerra total del poder real, a los hachazos”. Tal vez ese frenesí habilitó la especulación que uno de los representantes del Congreso en la Magistratura escuchó en los últimos días: “si no se trata este proyecto, amagan con cambiar al Presidente de la Corte y, para las empresas que impulsan el cambio de reglamento, el jefe no sería Lorenzetti”.

El concejero por la Casa Rosada, Santiago Viola.

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