La mejora de la calificación de los bancos argentinos por parte de Fitch Ratings no alcanzó para despertar entusiasmo entre los inversores. Aunque la decisión de la agencia representó una señal positiva para el sistema financiero local, las principales acciones bancarias argentinas cerraron la jornada con bajas en Wall Street y dejaron expuesta la persistente cautela del mercado frente a los problemas estructurales del sector.
Fitch elevó las calificaciones de varias entidades financieras luego de la reciente mejora de la nota soberana argentina a “B-” desde “CCC+”. La agencia también revisó al alza el entorno operativo del sistema bancario local y destacó una mejora del marco macroeconómico.
Los ADR de los principales bancos argentinos operaron en terreno negativo durante la rueda. Banco Macro cayó 2,42 por ciento y BBVA Argentina retrocedió 3,28 por ciento, pese a la noticia favorable de la calificadora.
En el mercado explican que la mejora de Fitch estuvo fuertemente asociada al upgrade soberano de la deuda argentina y no necesariamente a una mejora específica en la situación financiera de los bancos. De hecho, varios operadores remarcan que buena parte de la reacción positiva ya se había adelantado la semana pasada, cuando Fitch elevó la nota del país.
“El cambio de calificación es en principio una buena noticia para los bancos, pero no impactó directamente en la cotización de las acciones”, explicó un operador financiero consultado por este medio. Según señaló, el mercado entiende que la decisión de Fitch responde principalmente al nuevo escenario macroeconómico y no tanto a una transformación estructural del negocio bancario.
El operador recordó además que los ADR bancarios habían reaccionado positivamente tras la mejora de la nota soberana, pero luego volvieron a corregir parte de esas ganancias. “Pasó algo parecido con el riesgo país: bajó inicialmente después del anuncio, pero después empezó a subir nuevamente en los últimos días”, sostuvo.
La cautela de los inversores también está vinculada a la situación puntual del sistema financiero local. En el mercado existe preocupación por el aumento de la mora y el deterioro de algunos indicadores crediticios, un fenómeno que empieza a ganar peso entre quienes siguen de cerca el comportamiento del sector.
“Hoy la mora tiene más peso para los inversores que la mejora en la calificación”, explicó el operador. Según señaló, el mercado empieza a mirar con más atención el deterioro de la cartera de préstamos y el posible impacto que eso podría tener sobre la rentabilidad futura de las entidades financieras.
En su informe, Fitch reconoció que los bancos argentinos continúan mostrando buenos niveles de capitalización y lograron atravesar episodios de fuerte volatilidad financiera durante los últimos meses. Pero al mismo tiempo advirtió que el aumento de los costos de financiamiento y del riesgo crediticio seguirá presionando los resultados del sistema durante la primera mitad de 2026.
Dentro de las mejoras anunciadas, Banco Macro fue una de las entidades más beneficiadas. Fitch elevó sus calificaciones de largo plazo en moneda extranjera y local a “B-” desde “CCC+”, mientras que las notas de corto plazo subieron a “B” desde “C”. También mejoró su calificación de viabilidad.
En el caso de Santander Argentina y BBVA Argentina, la agencia mantuvo las notas en moneda extranjera pero mejoró las calificaciones en moneda local y las evaluaciones de viabilidad. Banco Supervielle, en cambio, fue el único de los grandes bancos privados que no recibió mejoras y mantuvo sus notas en niveles de “CCC+”.
La situación dejó una dinámica similar a la que había mostrado el mercado tras la mejora de la deuda soberana argentina. En aquel momento, los bonos tuvieron una reacción positiva pero moderada y el riesgo país apenas retrocedió algunos puntos, reflejando que los inversores todavía mantienen dudas sobre la sostenibilidad del programa económico.
En el mercado sostienen que el principal interrogante sigue siendo político y financiero al mismo tiempo. Si bien la mejora de Fitch representa una validación parcial del rumbo económico del Gobierno, los inversores continúan observando con atención la evolución de la actividad, la capacidad de acumular reservas y el impacto del deterioro crediticio sobre bancos y empresas.
