La lectura triunfalista de Toto Caputo fue que logró superar otra licitación de deuda sin sobresaltos. Pero cuando se mira más de cerca la operación para renovar los 11 billones de deuda en peso que vencían este miércoles la señal que envió el mercado es preocupante: Economía tuvo que subir tasas, concentrar deuda en un plazo de un año y ofrecer coberturas atadas al dólar y la inflación.

“El mercado no cree en la reelección de Milei”, fue la lectura tajante de un experimentado operador del mercado. En efecto, si bien la Secretaría de Finanzas logró un rollover del 114,36%, la mayor parte de la colocación quedó concentrada en la nueva Lecap con vencimiento en septiembre de 2026.

Economía recibió ofertas por $16,14 billones y adjudicó $12,57 billones, pero los papeles que más interés concentraron fueron las Lecap que vencen en septiembre que sumaron $5,15 billones con una tasa anual cercana al 27%, casi el triple de la inflación proyectada en el presupuesto nacional.

También hubo interés por los bonos ajustados por inflación. El TZXS7, con vencimiento en septiembre de 2027, captó más de $1,3 billones y pagó una tasa real del 5,06%. A eso se sumó el bono TAMAR a 2028, que absorbió $3,76 billones con una tasa del 35,53%. En las mesas financieras leyeron ese dato como una señal clara: el mercado exige más rendimiento para seguir financiando al Gobierno y prefiere apostar a lo seguro: es decir, vencimientos previos a las elecciones presidenciales.

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Acaso consciente de esto, Economía volvió a ofrecer cobertura cambiaria. Entre las letras dólar linked con vencimiento en julio de 2026 y marzo de 2027 adjudicó el equivalente a más de $1,8 billones. El fantasma de una devaluación sigue presente, incluso con el dólar oficial controlado y el cepo vigente.

La licitación también reveló que el gobierno sigue necesitando dólares, y que no duda en sumarlos tomando deuda, como demuestra la licitación de los BONAR 2027 y 2028, títulos que se compran y pagan directamente en dólares. Finanzas recibió ofertas por USD 624 millones y adjudicó USD 346 millones. El AO27 colocó USD 203 millones con una tasa del 5,12%, mientras que el AO28 captó USD 143 millones y pagó una tasa del 8,49%. Además, el Gobierno dejó abierta una segunda vuelta para el jueves.  

Economía necesita dólares para completar los pagos de julio, donde vencen cerca de USD 4.400 millones entre capital e intereses. Las estimaciones de las consultoras contabilizan cerca de USD 3.000 millones en la cuenta del Tesoro. 

El BCRA emite pesos cuando compra dólares a distintos agentes económicos que están obligados a vender por normativa. Eso NO es demanda genuina de pesos. El cepo les impide volver a comprar dólares.

La escena dejó una postal incómoda para el relato oficial. El Gobierno logra refinanciar deuda, pero cada vez más apoyado en instrumentos cortos, tasas más altas y cobertura cambiaria. 

El propio Felipe Núñez, vocero en redes del equipo económico, expuso esa fragilidad. En un posteó reconoció que “la vida promedio ponderada de la cartera emitida fue de 1,06 años y se patearon vencimientos a 2028 por $3,8 billones”. Menos de un tercio del total licitado. 

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La frase buscó mostrar fortaleza financiera, pero dejó al descubierto otra realidad: el mercado acompaña, aunque limita su compromiso más allá de la fecha en la que se pone en juego la reelección de Milei.

En bancos y sociedades de bolsa ya circula una hipótesis incómoda para la Casa Rosada. El escenario financiero podría deteriorarse después de las elecciones de octubre del año próximo y no ven asegurada la reelección de Milei. El riesgo crediticio argentino salta más de 330 puntos básicos en escenarios post electorales.

También resonó un posteo del economista Christian Buteler, que cuestionó la idea oficial de una supuesta “demanda genuina” de pesos. “El BCRA emite pesos cuando compra dólares a distintos agentes económicos que están obligados a vender por normativa. Eso NO es demanda genuina de pesos. El cepo les impide volver a comprar dólares. En ese contexto de exceso de pesos el Tesoro logra rollear por sobre los vencimientos”, escribió el analista.

La observación golpea sobre uno de los puntos más delicados del esquema económico. Buena parte de los pesos que terminan financiando al Tesoro nacen de las compras de dólares que hace el Banco Central en un mercado todavía intervenido y con restricciones fuertes para dolarizar carteras.

Por eso, detrás del rollover superior al 114%, el mercado sigue viendo una economía sostenida con alambre fino: deuda corta, tasas más altas y una necesidad constante de conseguir dólares para que el calendario financiero no explote.

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