Ignacio Devitt llegó la semana pasada a la mesa política del gobierno de Javier Milei, en plenas negociaciones para aprobar la reforma laboral. Sin embargo, el segundo de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete, encargado de ser el enlace parlamentario de la Casa Rosada, se incorporó a la gestión libertaria con la misión encomendada por Massalin Particulares para derribar las barreras regulatorias contra el vapeo.
Devitt se desempeñó como lobbista de Philip Morris hasta que asumió su puesto como “secretario de Asuntos Estratégicos” en diciembre, un cargo que no ofrece demasiada visibilidad ni volumen político pero le permite avanzar en el contacto con legisladores, en reemplazo del desgastado Oscar Moscariello.
Para su tarea, el exmilitante de la Juventud PRO cuenta con una parte de su terreno arado. El exdiputado Ricardo López Murphy presentó en noviembre, antes que venciera su mandato, un proyecto de ley para regular la publicidad, la comercialización y el consumo de sistemas de vapeo, pese a que rige una prohibición de la ANMAT desde mayo de 2011.
Esa iniciativa, que Devitt deberá refritar porque habría perdido estado parlamentario, contempla las demandas de un sector de la industria tabacalera, que ya había intentado gravar el consumo de estos sistemas con un impuesto del 20 por ciento. Esa cifra se encuentra muy por debajo de lo que tributan las empresas productoras de cigarrillos comunes: desde 2024, cuando el Senado sancionó la Ley Bases, las tabacaleras pagan un impuesto del 73 por ciento del valor de un atado.
Massalin le copó a Adorni el vínculo del Congreso para sacar el vapeo
Por aquellos días, Massalin Particulares presionó fuertemente porque el gobierno quitó el capítulo del tabaco de la ley. LPO reveló entonces que la multinacional contó con el apoyo de del estudio Brochou-Funes de Rioja, que organizó un zoom con Nicolás Massot y López Murphy, que todavía integraba el bloque de Miguel Pichetto, y el peronista Pablo Yedlin para que consiguieran los votos que permitieran aprobar esa parte del elefantiásico proyecto.
La jugada de las tabacaleras derivó en un desparramo estruendoso en el bloque peronista, cuando los pichettistas, la salteña Pamela Caletti y los radicales de Rodrigo De Loredo terminaron impulsando la votación para la incorporación de ese capítulo y la jugada produjo un desbande en el bloque peronista. Germán Martínez y La Cámpora no pudieron contener el desbande y 21 diputados votaron a favor.
Lo que Massalin Particulares necesita está sintetizado en el artículo 13 del proyecto de López Murphy, donde propone la derogación de la resolución 3226/2011 de la ANMAT. Esa normativa estableció la prohibición en Argentina para la comercialización y la publicidad de vapeadores.
El ex ministro de Economía sostuvo en los argumentos que “los vaporizadores y bolsas de nicotina son una alternativa para la reducción de consumo de tabaco”. “Con evidencia científica suficiente, se confirma la eficacia de estos productos como política pública de reducción de riesgos”, asegura antes de glosar una serie de estudios de instituciones reguladoras y organizaciones sin demasiado renombre, como Cochrane, el Royal College of Physicians, Cancer Research UK y Smoke Free Sweden, entre otras.
Los especialistas aseguran lo contrario. Un diputado graduado en la Facultad de Medicina asegura que “el vapeo produce daños graves en la salud de los consumidores en plazos hiper cortos” pero también desliza que “igual genera adicción al cigarrillo”.
