• Imad Kabaja camina tres horas hasta su trabajo, pero hace un año y medio que no recibe un salario.
  • Junto a su esposa odontóloga e hijos vive en una carpa. “Dios quiera que la tregua continúe y (la guerra) no recomience por cualquier razón”, dice a Clarín.

Imad Kabaja camina tres horas hasta su trabajo, pero hace un año y medio que no recibe un salario.Junto a su esposa odontóloga e hijos vive en una carpa. “Dios quiera que la tregua continúe y (la guerra) no recomience por cualquier razón”, dice a Clarín.

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