Lula afina la estrategia de cara a las elecciones presidenciales de octubre. El objetivo es llegar a la competencia electoral con el volumen político del 2022 contra Jair Bolsonaro para evitar fugas.
Lula sabe que la pelea será pareja por la fortaleza electoral que aún tiene el bolsonarismo y no alcanza solo con los buenos números de la economía, la baja de la pobreza y el aumento del empleo para garantizarse la victoria.
Por eso trabaja en tres estrategias que puedan jugar a su favor. La primera es la división de la derecha que hoy pareciera tener tres candidatos (Flavio Bolsonaro, Romeu Zema y una de las tres opciones del PSD).
Las otras dos opciones busca sumar al sector conocido como “Centrao”, el poderoso bloque de partidos que maneja la mayoría parlamentaria y cuenta con una importante desarrollo territorial.
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Las encuestas que fueron publicadas este año juegan a favor de Lula, sobre todo porque este sector mira en detalle los números de aprobación para definir su marco de alianzas.
En ese marco es que Lula tiene dos cartas para jugar. Una es la vicepresidencia. En el Partido de los Trabajadores aclaran que el mejor compañero de fórmula es Geraldo Alckmin pero no se descarta que sea una carta para jugar en San Pablo como candidato a Senador.
Un importante dirigente del Partido de los Trabajadores afirmó a LPO que “Alckmin es una figura clave para Lula. Si no es parte de la fórmula, será el funcionario más importante del próximo gobierno junto a Haddad”. “Es la elección más importante desde el retorno de la democracia”, añade.

“Lula quiere neutralizar el crecimiento del bolsoanrismo que, es fuerte, pero tiene un techo que no está pudiendo perforar”, agrega.
Otra carta de negociación es la vacante que puede dejar el juez José Antonio Días Toffoli en la Corte Suprema ante la posibilidad de impeachment por haber quedado involucrado en irregularidades vinculado a un caso de fraude financiero en el Banco Master.
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Rápido de reflejos, los voceros de Lula empezaron a negociar con los líderes del Centrao para que elijan un nombre que responda a sus intereses y sellar un acuerdo que tiene como objetivo evitar que se vaya al bolsonarismo.
Esto es un problema para la campaña de Flavio Bolsonaro que no lograr sumar a figuras por fuera del núcleo duro porque su candidatura no termina de convencer al círculo rojo del establishment brasileño.
