Esta semana se han perdidos oportunidades únicas para intentar ordenar un mundo convulso. No hubo avances especialmente en la crisis de Ucrania, solo proclamas, un gaseoso optimismo y la sonrisa justificada de Vladimir Putin. No es el único abismo hacia adelante.

Esta semana se han perdidos oportunidades únicas para intentar ordenar un mundo convulso. No hubo avances especialmente en la crisis de Ucrania, solo proclamas, un gaseoso optimismo y la sonrisa justificada de Vladimir Putin. No es el único abismo hacia adelante.

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