YPF adjudicó finalmente el yacimiento Manantiales Behr a Pecom, la reflotada petrolera de la familia Pérez Companc. La decisión cerró un capítulo incómodo para YPF. La operación original sellada con Rovella Carranza se cayó porque el grupo no consiguió el financiamiento necesario para cerrar la compra. Ese fue el dato que torció la balanza hacia el segundo oferente más competitivo, la empresa de Luis Pérez Companc.
Manantiales Behr no es un activo menor. Es uno de los campos convencionales más importantes de la Cuenca del Golfo San Jorge. Produce alrededor de 20.000 barriles diarios de petróleo, además de gas asociado. Tiene más de cien años de historia productiva y sostiene cientos de puestos de trabajo directos e indirectos en Chubut, por eso el gobernador Nacho Torres se involucró directamente en el tema, cuando vio que entraba en zona de riesgo Rovella Carranza. Para Comodoro Rivadavia es parte de su ADN económico.
La venta formaba parte del Proyecto Andes, el plan de YPF para desprenderse de activos convencionales y concentrar capital en Vaca Muerta. La lógica es financiera. Simplificar portafolio. Focalizar inversiones donde la productividad por pozo es mayor. Pero cada activo que sale reconfigura el mapa productivo de la Patagonia.
Rovella Carranza no presentaba los mejores antecedentes. Un jugador sin antecedentes relevantes en la operación de yacimientos de esta escala. Sin historia en la cuenca. Y con un apellido que inevitablemente remite a la causa de los Cuadernos.
En el directorio hubo ruido desde el primer momento. La operación estaba aprobada formalmente. Pero varios directores no querían firmar. Había dudas sobre la solidez técnica y financiera del comprador.
El desconcierto en el sector ante la adquisición de Rovella Carranza quedó sintetizado en una frase de Jorge “Loma” Ávila, secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, que sobre la empresa dijo: “Pensamos que era un shampoo”.
El punto decisivo fue el financiamiento. Rovella Carranza no logró cerrar la estructura financiera para afrontar la compra. No consiguió los fondos en tiempo y forma. Sin respaldo bancario firme, la operación se cayó. Fue un límite objetivo.
La llegada de PECOM cambió el escenario. Es un jugador conocido. Presentó la segunda oferta más competitiva: la operación se cerró en un valor de USD 410 millones, a los que pueden sumarse hasta USD 40 millones adicionales bajo conceptos de precios contingentes.
El esquema de pagos acordado con la petrolera estatal prevé un desembolso inicial de USD 150 millones, mientras que el saldo restante se cancelará en un periodo de entre 12 y 24 meses. Con ese nombre y esos número, la firma apareció rápido. Pero el debate estructural sigue abierto.
El Proyecto Andes apunta a concentrar recursos en Vaca Muerta. El no convencional es más productivo por pozo y más competitivo en dólares. También es más intensivo en capital y tecnología. Pero hay un costo. En una cuenca que ya perdió equipos y actividad, cada retiro se siente.
En Chubut lo describen con una imagen sencilla. “Es como desarmar una red productiva extendida para apostar todo a un enclave de alta tecnología. El barco factoría produce más. Pero necesita menos tripulación”, afirmó a LPO un dirigente sindical petrolero.
