El clima de optimismo financiero sobre América Latina comenzó a mostrar señales de agotamiento. Bank of America advirtió que los inversores globales están reevaluando su exposición a la región, mientras que un ETF de BlackRock enfocado en acciones latinoamericanas sufrió su peor salida de fondos desde 2021. En paralelo, la administradora de activos también encendió señales de cautela sobre la economía argentina.

Desde Londres y París, estrategas de Bank of America señalaron que el deterioro del contexto internacional y la creciente incertidumbre política en países como Brasil, Colombia y Perú están empujando a los fondos a adoptar una postura más defensiva frente a América Latina.

Según el informe, el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, junto con la persistencia de precios elevados del petróleo y el boom de compañías vinculadas a inteligencia artificial, está desplazando capitales fuera de América Latina hacia activos considerados más seguros o más rentables.

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A esto se suma la incertidumbre electoral. Bank of America remarcó que los inversores observan con preocupación el escenario político en Brasil, Colombia y Perú, donde temen posibles cambios en la orientación económica de los próximos gobiernos.

En el caso brasileño, el banco sostuvo que parte del mercado sigue de cerca la evolución de la carrera presidencial y el impacto que podría tener sobre los activos locales. Brasil representa uno de los principales destinos de inversión regional y cualquier ruido político suele contagiar al resto de los mercados latinoamericanos.

El informe también advirtió sobre un cambio estructural en la asignación global de capitales. Los flujos hacia empresas tecnológicas vinculadas a inteligencia artificial continúan absorbiendo recursos que antes se dirigían a mercados emergentes más asociados a materias primas o sectores tradicionales.

La advertencia coincidió con fuertes rescates de fondos regionales. El ETF de BlackRock dedicado a América Latina registró su peor salida de capitales desde 2021, reflejando el repliegue global hacia activos estadounidenses y sectores tecnológicos.

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En ese contexto, Argentina tampoco logra escapar de la cautela. BlackRock sostuvo que el proceso de desinflación “ha sido más lento de lo esperado” y remarcó que la inflación mensual todavía no consigue ubicarse de forma sostenida por debajo del 2 por ciento.

La firma señaló que siguen impactando los ajustes en precios regulados, shocks sectoriales -especialmente en alimentos- y factores externos vinculados al precio de la energía. Según BlackRock, las expectativas inflacionarias continúan elevadas, aunque todavía existen algunos anclajes importantes como la disciplina fiscal, tasas de interés reales positivas y un esquema cambiario con reglas explícitas.

Ayelen Romero, responsable de mercado de Rava Bursátil, sostuvo que “el entusiasmo financiero generalizado con la región entró en una fase de mayor selectividad”. Según explicó, el mercado argentino, por su tamaño relativo, es especialmente sensible a factores globales como la política monetaria de la Reserva Federal, las tensiones geopolíticas y la dinámica de los bonos del Tesoro estadounidense.

Romero consideró que la Argentina enfrenta un “doble desafío”. Por un lado, la volatilidad de corto plazo deja expuesta la dependencia del optimismo externo y explica las recientes advertencias de los bancos internacionales sobre inflación y sostenibilidad del programa económico. Por otro lado, remarcó que todavía existen apuestas de largo plazo sobre sectores estratégicos locales, especialmente energía. En ese sentido, destacó que Bank of America mantiene recomendaciones positivas sobre compañías como Vista y Central Puerto.

Una mirada algo distinta planteó Nicolás Sibecas, de Inversiones Andinas. El analista sostuvo que no necesariamente se está agotando el interés por América Latina, sino que el movimiento reciente responde principalmente al fuerte aumento de las tasas largas de Estados Unidos, que llevaron el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años por encima del 5 por ciento anual, máximos en dos décadas.

Según Sibecas, este contexto generó un clásico movimiento “risk-off”, con salida de capitales desde países emergentes hacia activos más seguros. Sin embargo, aclaró que el mercado sigue diferenciando entre economías exportadoras de commodities -como Brasil, Colombia y Argentina- y países más vulnerables a la suba del petróleo o a desequilibrios externos.

Aun así, Sibecas afirmó que el principal foco de expectativa del mercado pasa hoy por los proyectos asociados al RIGI. Según indicó, existen anuncios por más de 100.000 millones de dólares, aunque todavía no se concretó ni un tercio de las inversiones aprobadas. Mientras tanto, los grandes fondos globales siguen mirando a la Argentina con cautela, atentos a si el programa económico logra sostenerse en un escenario internacional cada vez menos amigable.

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