A casi un mes de realizarse las elecciones, se confirma que el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, disputará el próximo 7 de junio la segunda vuelta contra Keiko Fujimori. Sánchez superó por poco más de 14.400 de papeletas al alcalde de Lima, Roberto López Aliaga, con el 99,66% del voto escrutado tras la primera ronda celebrada el pasado 12 de abril.
Los datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) revelan este lunes que el izquierdista de Juntos por el Perú obtuvo 2.004.000 millones de votos frente a los 1.989.968 del líder de Renovación Popular, cuando quedan menos de 350 actas por contabilizar.
Por su parte, la líder de Fuerza Popular, queda muy por delante de Sánchez y de López Aliaga, con el 17,17% de los votos, al obtener 2.867.517 de apoyos.
Estos comicios no han estado exentos de polémica y de hecho el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha acordado la realización de una auditoría “informática integral y exhaustiva” sobre el proceso de la primera vuelta, y después de que el jefe de la ONPE al momento de celebrar la primera ronda, Piero Corvetto, presentara su dimisión el pasado 21 de abril al admitir retrasos logísticos.
Roberto Sánchez amplía la ventaja y la izquierda peruana se acerca al balotaje con Keiko
En este contexto, Corvetto y otros seis funcionarios del organismo electoral están siendo investigados por supuestas irregularidades después de que unos 60.000 electores, principalmente en Lima, denunciaran no haber podido ejercer su derecho al voto la jornada electoral, debido a la falta de material electoral, por lo que las autoridades prorrogaron la votación hasta el lunes 13.
De cara a la segunda vuelta, la mirada está puesta en la fortaleza del voto andino que hizo que Sánchez llegara a esta instancia sin que fuera anticipada por las encuestas.

En ese marco, el escenario para el candidato de izquierda es positiva porque se ubica algunos puntos por encima de Keiko, que tendrá que pelear con el techo histórico que genera el rechazo a la gestión de su padre y le impidió la victoria en las últimas tres elecciones.
En términos de propuestas, Sánchez se aferra a la idea de una Asamblea Constituyente que reforma la Carta Magna, iniciativa que no pudo llevar a cabo Pedro Castillo porque fue destituido y luego encarcelado.
En el círculo rojo peruano esperan que Sánchez se modere como hizo el expresidente Ollanta Humala para dar tranquilidad a los mercados pero no parece ser la prioridad de Roberto Sánchez y defiende a capa y espada un modelo de reforma constitucional, renegociación de los contratos mineros y un cambio radical del modelo económico.
