El balance de Banco Macro terminó de reforzar una idea que empezó a instalarse en el mercado esta semana: los bancos argentinos habrían dejado atrás el peor momento de la crisis de rentabilidad y morosidad que golpeó al sector durante 2025. Después del rebote que había generado el balance de BBVA, ahora fue Macro el que mostró números mejores a los esperados y volvió a empujar al alza a las acciones bancarias.
La reacción del mercado volvió a ser positiva. Los papeles de Macro avanzaron 3 por ciento tras la presentación de resultados y extendieron el buen momento que vienen mostrando las entidades financieras en la Bolsa. En las últimas ruedas, Grupo Supervielle había saltado 10 por ciento, Grupo Financiero Galicia ganó 5 por ciento y BBVA otro 5 por ciento, en un sector que hasta hace pocos meses era uno de los más castigados del Merval.
Durante buena parte de 2025 los bancos quedaron golpeados por la disparada de la morosidad y el deterioro de la cartera de créditos. La suba de los incobrables obligó a incrementar previsiones y destruyó buena parte de la rentabilidad del sistema financiero. Mientras las energéticas se beneficiaban con el rally internacional del petróleo, las acciones bancarias acumulaban fuertes pérdidas.
Lideradas por el buen balance del BBVA suben fuerte las acciones de los bancos
En el mercado ahora empieza a consolidarse la idea de que el piso habría quedado atrás. Milo Farro, research de Rava Bursátil, explicó que el segundo semestre de 2025 había sido especialmente duro para el sector por la volatilidad de tasas generada tras el desarme de las Lefi y por el fuerte deterioro de la mora, pero sostuvo que los balances del primer trimestre empiezan a mostrar una mejora respecto de aquel escenario.
En ese contexto, el balance de Macro fue leído como una señal importante de estabilización. Un operador del mercado sostuvo que la entidad “volvió a mostrar algo que el mercado ya conoce: sigue siendo uno de los bancos más rentables y líquidos del sistema financiero argentino”.
Entre los datos destacados apareció una ganancia neta sólida, impulsada por los resultados financieros y el control de costos. El banco también volvió a exhibir una fuerte posición de capital y liquidez, uno de los atributos más valorados por el mercado en un contexto todavía marcado por la volatilidad macroeconómica.
Otro punto que destacaron los operadores fue la continuidad de la política de dividendos y recompra de acciones, algo que sigue atrayendo inversores en medio de un mercado todavía muy selectivo. “Macro mantiene una de las cajas más fuertes del sistema y eso le permite atravesar la volatilidad sin perder capacidad de remunerar accionistas”, explicó un operador financiero.
Daniel Pesalovo sostuvo que el sector financiero sigue siendo extremadamente sensible al humor del mercado y a los movimientos del riesgo país. Según explicó, en las últimas ruedas la baja del indicador ayudó a impulsar nuevamente a las acciones bancarias, que venían muy rezagadas frente a otros sectores del Merval.
Pesalovo agregó que durante los últimos meses el rally petrolero había desviado el interés de los inversores hacia las energéticas, mientras los bancos quedaban golpeados por balances muy flojos producto de la alta morosidad. Ahora, en cambio, el mercado empieza a especular con que una mayor estabilidad financiera y una baja gradual de tasas podrían abrir un nuevo ciclo para el negocio bancario.
Alivio en los bancos porque bajó la mora, pero el mercado advierte: “Baja porque dejaron de prestar”
En materia de crédito, los balances siguen mostrando una recuperación todavía gradual. Empiezan a crecer los préstamos en pesos y mejora lentamente el consumo, aunque el negocio financiero todavía continúa lejos de niveles normales para una economía estabilizada.
Ahí aparece uno de los grandes cambios que empiezan a mirar los inversores. Durante los últimos años buena parte de las ganancias bancarias estuvieron asociadas al llamado “trade inflacionario”, es decir, la posibilidad de aprovechar tasas altas, inflación elevada y volatilidad monetaria para obtener rentabilidades extraordinarias.
Por eso, en la city empiezan a cambiar las preguntas. El foco ya no pasa solamente por sobrevivir a la macroeconómica argentina, sino por la capacidad de las entidades para volver a crecer a través del crédito genuino y la intermediación financiera tradicional. El mercado empieza a apostar a que el sector financiero podría entrar en un nuevo ciclo después del golpe de 2025, aunque el verdadero desafío será demostrar crecimiento real en una economía más normalizada.
