Anabel Fernández Sagasti y Martín Soria asaltaron al juez Carlos “Coco” Mahiques con preguntas sobre el fallo Bertuzzi de la Corte Suprema y el viaje a Lago Escondido, durante la audiencia pública por el pliego de la prórroga de su cargo en la Cámara de Casación.
La senadora mendocina fue la primera en formular la inquietud por las impugnaciones de ACIJ e Inecip, basadas en el fallo del máximo tribunal que consideró que un traslado no es equiparable a un concurso, en 2020, a raíz del traslado que hizo Mauricio Macri de Pablo Bertuzzi en 2018. “Falta darle el acuerdo para el nombramiento previo”, advirtió Fernández Sagasti.
Mahiques, que fue acompañado en su presentación por sus colegas Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, contestó que cuando Macri realizó su traslado de la Cámara Nacional de Casación en la Ciudad “regían la doctrina, jurisprudencia y estándares” que tornaron su designación “absolutamente compatible con la Constitución Nacional”.
El magistrado fundamentó que se trataba de “un mismo asiento territorial, identidad de materia e igual jerarquía” pero, además, alegó que “aprobó Cámara de Casación y el Ejecutivo convalidó”.
Soria continuó la línea de su compañera de bloque y acusó a Mahiques de incurrir en “una falacia”. “En el considerando 36 (del fallo Bertuzzi), dice claramente que todo nombramiento que no siga la secuencia de concurso, nominación, acuerdo es inconstitucional”, explicó.
El rionegrino recordó también que Mahiques concursó para la Justicia ordinaria cuando era ministro de Justicia de María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires, de donde se fue diciendo “he dejado sentada las bases de la Justicia”.
Anabel Fernández Sagasti.
Además, repasó la excursión a la mansión de Joe Lewis y luego le preguntó: “¿La aceptación de estos traslados para la colonización del Poder Judicial no lo afectó, no estamos ante un caso de falta de idoneidad ética, no cree que está afectada la independencia judicial?”.
Con fastidio, Mahiques respondió: “no vale la pena que me extienda más. Porque sigue siendo una extensa hermenéutica. Respeto su posición pero no la comparto, no me hago cargo de sus imputaciones”. Y con grandilocuencia, pretendió que lo suyo es “una aporte socrático, patriótico”.
Entonces, el presidente de la comisión de Acuerdos, Juan Carlos Pagotto, abrió la posibilidad de que algún otro senador formulara sus interrogantes pero, ante el silencio general, volvió a pedir el micrófono Fernández Sagasti, entre risas. Ya en esa oportunidad le formuló seis preguntas.
Primero quiso saber si “podría especificar cuál es la profesión de sus hijos y dónde trabajan actualmente, después solicitó que precisara “desde cuándo conoce a Joe Lewis” y a continuación preguntó “¿cómo se consideran los actos posteriores a la comisión de un delito tendientes a lograr la impunidad de quienes delinquieron?”.
“¿Cuál es el delito que se le puede atribuir a alguien por fabricar facturas antedatadas? ¿Usted solicitó licencia oficial ante el Consejo de la Magistratura para ausentarse de sus funciones durante los días que duró el viaje a Lago Escondido o percibió su salario íntegro?”, sumó y concluyó: “¿Considera que el cierre de la causa penal por dádivas en Comodoro Py, basado en la nulidad de la prueba de los chats, purga la falta ética de haber aceptado beneficios de un grupo empresario con intereses directos en los tribunales que usted integra?”.
Patricia Bullrich.
El cuestionario generó una incomodidad muy grande entre los legisladores oficialistas y aliados. Patricia Bullrich salió al cruce sin dudarlo: “Quiero plantear que es total y absolutamente improcedente la pregunta sobre los hijos”, dijo aceptando la validez de las demás, acaso inapelablemente demoledoras.
Entre el puntano Fernando Salino y Soria le plantearon a la ex ministra de Seguridad que lo dejara responder al juez. “¿Qué sabés? Seguro está orgulloso de sus hijos”, vociferaba Salino.
El radical Maximiliano Abad, por su parte, criticó el “nivel de subjetividad por pertenecer a una fuerza política” y alertó sobre el riesgo de actuar “bajo la premisa de que hay que poner (al postulante) ante un pelotón de fusilamiento”. “No venimos a evaluar sentencias judiciales, porque eso lo hacen tribunales de instancias superiores, ni conductas, porque eso lo establece el Consejo de la Magistratura”, aclaró antes de pedir a Bullrich que se ajusten las preguntas.
La tensión se palpaba y las voces de los senadores se encimaban fuera del micrófono. Abad seguía hablando y le pidió a Fernández Sagasti que no le hiciera “ojitos”. La mendocina negó que le hubiera dedicado un gesto semejante pero el radical insistió: “Sí, me hiciste ojitos”. “Boludeces, no”, lo cortó en seco la senadora kirchnerista.
En las sillas del Salón Illia, donde se desarrollaba la audiencia, seguían el intercambio dos de los cuatro hijos de Mahiques: Ignacio y Esteban, quien fue designado este jueves como jefe de gabinete ad-honorem en el Ministerio de Justicia, a cargo de Juan Bautista, otro de los herederos del líder del clan. La cuarta se llama Eugenia y es traductora. Ni el ministro ni su hermana habían asistido a la exposición de su padre.
Esteban e Ignacio Mahiques, hijos del juez.
En cuanto a las preguntas de Fernández Sagasti, Mahiques dijo que sentía orgullo por sus hijos, negó conocer a Lewis y aceptó que podía existir delitos en las formulaciones hipotéticas de la senadora pero negó que él los hubiera cometido. Por otra parte, sostuvo que el alojamiento en la mansión del magnate fue “un viaje de pesca” pero que él tuvo que brindar un seminario por tareas académicas: “Fue un viaje de amigos en el que también tuve que trabajar”, indicó para justificar que no hubiera pedido licencia laboral.
Tras las intervenciones de senadores más amigables con el magistrado, como la de Alejandra Vigo y Carlos “Camau” Espínola, Fernández Sagasti volvió a la carga con la lectura de los chats que los jueces, fiscales y empresarios que fueron a Lago Escondido utilizaron para coordinar su estrategia de defensa contra las denuncias de Soria y el diputado Eduardo Valdés.
Ante ese recurso, el correntino Eduardo Vischi condenó la utilización de argumentos basados en conversaciones obtenidas de forma irregular. “Se chuparon teléfonos”, adujo para descartar el contenido de los diálogos citados por Fernández Sagasti para demostrar que Mahiques y sus compañeros de ruta en la Patagonia tramaron “la impunidad” por chat.
Al cierre de la jornada, los libertarios consiguieron 12 firmas para el dictamen de Mahiques. Fuentes del oficialismo estimaban que el despacho podría llegar al recinto para la próxima sesión, cuya fecha se baraja para la semana del 29 de abril, el mismo día que Manuel Adorni debería presentarse ante la Cámara de Diputados.
Eduardo Vischi.
