​El amorío entre el entonces monarca y la ex vedette Bárbara Rey es un capítulo más de las correrías sentimentales de un “Don Juan”, ya bastante transitadas en España. Esas instantáneas de besos, abrazos y sonrisas de junio de 1994 tendrían otro significado, en clave política: el punto final a un chantaje histórico por silenciar uno de los romances más jugosos del Borbón.El amorío entre el entonces monarca y la ex vedette Bárbara Rey es un capítulo más de las correrías sentimentales de un “Don Juan”, ya bastante transitadas en España. Esas instantáneas de besos, abrazos y sonrisas de junio de 1994 tendrían otro significado, en clave política: el punto final a un chantaje histórico por silenciar uno de los romances más jugosos del Borbón.

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