El outsider Abelardo de la Espriella y el petrista Iván Cepeda se enfrentarán en segunda vuelta el próximo 21 de junio. La sorpresiva victoria del Milei colombiano lo ubica como favorito para ser el próximo presidente en un escenario de extrema polarización.
Eso obliga a Cepeda a pensar una estrategia para atraer a los votos de centro que logren impedir una victoria clara de la ultraderecha que se descuenta que logre sumar buena parte del 6 por ciento que obtuvo el uribismo.
En ese marco, el académico de la Pontificia de la Universidad Javeriana de Colombia Jorge Restrepo dijo a LPO que “el resultado fue sorpresivo y muestra una polarización evidente. Por primera vez en el electorado alrededor de dos grandes grupos electorales, el candidato oficialista queda después del candidato emergente de centro-derecha”.
El Milei colombiano sorprende y gana la primera vuelta al candidato de Petro
“Utilizo la palabra polarización porque no se trata únicamente de señalar que hay dos grandes grupos bastante cercanos el uno al otro, casi igualitarios, eso es nuevo en la política colombiana al menos desde los años 50 en términos de un candidato populista radical de la derecha con un corte autoritario y un candidato oficialista de reformas sociales profundas que incluso busca un cambio constitucional”, agregó.
Restrepo plantea que “no estaría tan seguro que la victoria de De la Espriella está garantizada porque en realidad depende de que ambos candidatos logren atraer el centro político. El voto empresarial urbano, el de las microempresas o el voto de los trabajadores del sector petrolero, que no está con el candidato oficialista, pero tampoco con el candidato radical y es un voto importante”.
Seguidores de Abelardo de la Espriella.
“El movimiento hacia la moderación da una mayor probabilidad de una victoria. Lamentablemente, Cepeda se radicalizó y desconoció el resultado lo cual le puede resultar tremendamente costoso en términos electorales”, añadió.
Por último, Jorge Restrepo, aifrmó que “Abelardo no tiene un modelo de país. Este es un candidato sin programa, sin un conjunto de propuestas ordenado. Entonces uno no podría hablar de un modelo de país, a mi juicio. Es más, una propuesta casi que televangelista mezclada con algo de antipetrismo, pero también antipartidos y antiuribismo”.
“Es un tipo de candidato muy diferente. Ahora se empezará a definir ese modelo de país. Si él no logra establecer un modelo de país que le sea claro a los electores ese voto de rechazo puede moverse incluso hacia Iván Cepeda”, concluyó.
